ANTONI SIGNES: “NO ES POR
RESENTIMIENTO, PERO HA LLEGADO LA HORA DE EXPLICAR NUESTRAS RAZONES”
Varios de los autores del libro “¿Por qué nos salimos? Los
secularizados”, han participado en la presentación del volumen
donde catorce ex sacerdotes secularizados
explican las motivaciones que les impulsaron, primero a integrarse en el
cuerpo clerical, y más tarde a abandonarlo. El libro, editado por Carena
editors, ha sido coordinado por Antonio Signes. “Nosotros hicimos
mutis por el foro, salimos sin hacer ruido, pero 30 años después
sufríamos la sensación de tener una asignatura pendiente y es lo que nos
ha movido a explicar las razones por las que dejamos la Iglesia”, señala
Signes. Para el coordinador del libro, no todos los testimonios alegan
las mismas razones a la hora del abandono: “Unos dejaron el estamento
clerical; otros abandonaron el sacerdocio; otros cortaron sus vínculos
con la Iglesia y otros abandonaron la fe”. Signes confiesa que “escribir
estos testimonios no se debe al resentimiento, pero ha llegado la hora
de explicar nuestras razones”.
El periodista Emili Piera se ha encargado de introducir el
coloquio: “ No es un libro de santos pero sí de mártires, de testigos de
una aventura espiritual en la algunos arriesgaron mucho y hasta quemaron
las naves”. Entre los autores del libro hay algunos rasgos sociológicos
muy llamativos: los antiguos sacerdotes hoy secularizados proceden en su
mayoría de pueblos y ambientes familiares muy devotos, ingresaron en el
Seminario en la infancia o adolescencia, a menudo con tremendos
sacrificios económicos de parte de sus padres, vivieron con entusiasmo
la ola de renovación que representó el Concilio Vaticano II y tuvieron
relaciones con los ambientes obreros cristianos y, por ello, fricciones
o serios problemas con el régimen de Franco. “Aunque todos reconocen la
dificultad de mantener el celibato en casi ningún caso fue un elemento
determinante del abandono de la condición sacerdonal, abandono mucho más
marcado por las tiranteces con la jerarquía. Aunque la mayoría
desempeñaron funciones pastorales modestas en barrios y parroquias (a
menudo voluntariamente y previa renuncia a una carrera eclesástica e
intelectual muy atrayente) algunos ocuparon puestos intermedios en la
cúpula diocesana de Valencia”, señala Piera. En cuanto a la evolución
espiritual, “alguno dejó el sacerdocio con manifiesto y franco alivio
aunque la mayoria mantuvieron sus creencias, incluso la participación en
los ritos de la Iglesia y una parte muy significativa se abrió a otras
sensibilidades religiosas relacionados con la espiritualidad de Oriente”,
subrayó el periodista.
A pesar de darse circunstancias similares en tiempo y lugar, las
vivencias de los catorce protagonistas no siempre son coincidentes. “El
fenómeno de la secularización de los clérigos en la Iglesia es muy
antiguo. Sin embargo, en los años sesenta-setenta del siglo pasado es
cuando se produce con toda contundencia. Eran los años previos al
Concilio Vaticano II, cuando el Papa Juan XXIII tuvo la sensibilidad
humana para comprender el problema, abrir la puerta y permitir la salida
de cuantos ya no querían seguir con la vida eclesiástica”. Durante unos
pocos años se secularizaron miles de clérigos en todo el mundo. “Hasta
que llegó el pontificado de Juan Pablo II, que cerró la puerta
subrayando que quien se consagraba a Dios por medio de las órdenes
sacerdotales, lo hacía ‘in eternum’ y no podía haber vuelta atrás”. A
partir de entonces, las secularizaciones siguieron dándose a idéntico
ritmo, pero sin el rescripto de Roma.
De los autores del libro, que acordaron usar el castellano como lengua
común, dos han fallecido ya: Vicente Conejero y Francisco Tró.

Manuel Palormar, a l'esquerra,
Emili Piera, Antoni Signes, Enrique Herrero i Francisco Gramage.