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La 39 Fira del Llibre de
València ha acogido una mesa redonda sobre La violencia de género
en la que han participado la escritora Inma Chacón; la abogada, escritora
y referencia del movimiento feminista en España, Lidia Falcón y la experta
en políticas de igualdad, Concha Gisbert. Una mesa redonda moderada por la
representante de la Federació de Dones Progresistas, Amalia Alba , que
agradecía “la complicidad para poder hablar aquí de las reivindicaciones
de las mujeres” en un momento en que, por fin, han encontrado un respaldo
en las leyes contra la violencia de género, por la igualdad y sobre la
dependencia. Aunque Amalia Alba advertía que “ahora que conseguimos más
libertades es cuando las reacciones son más duras y violentas”.
Inma Chacón señaló que, como
profesora y escritora, es como lucha contra esta lacra “que nos convierte
en un país subdesarrollado”. Para Chacón, “ha de haber tolerancia cero
contra los maltratadores. Mientras no vayan a la cárcel, no cumplan sus
condenas y hagan su vida libremente; mientras sean ellas las que hayan de
esconderse estamos invirtiendo los papeles y no avanzamos demasiado”. La
cuestión que se debatía era si la ley contra la violencia de género y por
la igualdad mejora la situación. Concha Gisbert explicaba que la
promulgación de una ley “que recoge las reivindicaciones feministas de
hace más de 30 años” representa un avance. “El principal cambio es el de
la visibilidad. Reconocer la violencia de género como un problema social y
político que pasa a la agenda pública y deja de ser un drama familiar para
provocar reacciones de la sociedad”. Según sus palabras, “la ley ha
conseguido asimilar la violencia de género como manifestación del símbolo
más brutal de la desigualdad entre hombres y mujeres”. Es por eso que la
ley contra la violencia es también la ley por la igualdad”.
Sin embargo, a nadie se le
escapaba que las muertes se siguen produciendo día a dia. Las estadísticas,
meros números que esconden los dramas vividos, hablan de 70 cada año, dos
millones de golpeadas sistemáticamente y otros millones de agredidas
psicológicamente. Unas cuentas que se hacen, siempre, poniendo cada año el
contador a cero. De ahí que la siempre vehemente Lidia Falcón criticara
que “con las medidas implantadas, la situación no tiene remedio porque
nadie quiere ponerlo”. Se refería al caótico funcionamiento de los
juzgados, a la falta de medios “y a una ley que ha nacido con parálisis
cerebral”, entre otras cosas, “porque se ha quedado mutilada al llegar al
Congreso”. Falcón señalaba que “si se tratara del terrorismo se habría
llevado al país al estado de excepción. Sería un asunto de Estado”. Sin
embargo, recordaba cómo en el último debate entre los dos candidatos al
gobierno “ni se mencionó el tema”. Así las cosas, pasó a relatar el
proceso que ocurre cuando una mujer acude a denunciar a su maltratador.
“Los servicios sanitarios no tienen protocolos, las mujeres que denuncian
van a un centro de acogida muchas veces sin condiciones –la cárcel para
ellas--, los plazos de la ley no se cumplen nunca, se hace cambalache con
las penas y las sentencias no se ejecutan”. Según sus datos, “en el 55% de
los caso se archivan las denuncias y sólo el 38% tendrá una orden de
alejamiento de escasa eficacia”. Finalmente, una llamada al unísono de las
tres ponentes porque que, dado que las víctimas no pueden ser
protagonistas de su historia, “la responsabilidad es de todos”. |