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“LOS NIÑOS DE OCHO AÑOS
TIENEN EL DERECHO A PENSAR EN LA ESPERANZA DE QUE EL BIEN PUEDE GANAR AL
MAL”
La autora genovesa, Elisabetta
Gnone, presenta El poder de la luz, la tercera entrega de la trilogía
Fairy Oak
En medio de un baño de, sobre
todo, niñas, ansiosas de conseguir un autógrafo de la autora de las
historias mágicas de Fairy Oak, Elisabetta Gnone (Génova, 1965), ha
firmado hoy, en la 39 Fira del Llibre de València, un buen número de
ejemplares de El poder de la luz, la tercera entrega de su exitosa
trilogía que comenzó con El secreto de las gemelas y El Encanto de la
Oscuridad. Un mundo mágico, Fairy Oak, habitado por hadas, brujas y
bosques encantados donde existe una Alianza entre la Luz y la Oscuridad y
donde los peligros existen pero no son del todo malos.
“Hay una literatura para cada
edad”, afirma la autora. La suya está pensada para “conseguir que el
mundo mejore. Y porque los niños de ocho a catorce años tienen derecho a
pensar en la esperanza de que el bien puede ganar al mal, pero usando los
ideales de manera valiente”. En sus libros, la moral está relacionada “con
el sentido común y el equilibrio entre todas las cosas y se transmite a la
juventud, sobre todo a la que vive en las grandes ciudades, enseñándoles
el valor de la naturaleza en sí, para que puedan protegerla”. Gnone hacía
esta reflexión refiriéndose a la situación de Italia, donde según
explicaba, “hay un elevado nivel de vandalismo entre la juventud”.
Hay cuatro pilares fundamentales
en Fairy Oak. “El amor, la amistad, la familia y la fantasía”, señala. “Un
poblado donde, para vencer al enemigo, los niños forman un grupo muy unido.
Y para enseñarles a estar unidos en un momento de desesperación, hacen
falta confianza, lealtad, ayuda mutua y valor y del más pequeño al más
grande, todos tendrán la ocasión de demostrarlo”. En Fairy Oak, además,
los adultos enseñan a los niños el mensaje claro de que las acciones
constructivas tienen buenas consecuencias y viceversa”, dice.
Fairy Oak es un poblado que
habita las mesetas escocesas y los acantilados de Normandía, los valles
floridos de Bretaña, los verdes prados irlandeses y las bahías del océano.
Una comunidad con las costumbres típicas de un pueblo pequeño donde la
naturaleza se mantiene en equilibrio porque no ha llegado la contaminación.
Las dos protagonistas de esta historia son dos gemelas, Vainila y
Pervinca, que simbolizan ese equilibrio. “He querido contar una fábula de
manera tradicional”, entre otras cosas, porque “hoy se analiza que a los
niños no se les está enseñando a sentir ternura, piedad o compasión, igual
por falta de tiempo”. Gnone considera muy interesantes las historias de
Shreck o de los Simpson, pero matizaba que “ridiculizan valores, y eso
está bien, pero cuando sabes cuáles son”.
El director de Marenostrum, la
editorial que publica a Gnone en España, Juan Arribas, señalaba su valor
como obra que respeta la diversidad y la integración. "En el pueblo de
Fairy Oak se respira el respeto al otro”. Según sus palabras, esta
literatura no se va a acabar con la trilogía “porque las escuelas
recomiendan su lectura. Se va a convertir en un clásico”, afirmaba.
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